

¡Luz que te entregas!,
¡luz que te niegas!,
a tu busca va el pueblo de noche:
alumbra su senda.
Dios de la luz, presencia ardiente
sin meridiano ni frontera:
vuelves la noche mediodía,
ciegas al sol con tu derecha.
Como columna de la aurora,
iba en la noche tu grandeza;
te vio el desierto, y destellaron
luz de tu gloria las arenas.
Cerró la noche sobre Egipto
como cilicio de tinieblas;
para tu pueblo amanecías
bajo los techos de las tiendas.
Eres la Luz, pero en tu rayo
lanzas el día o la tiniebla:
ciegas los ojos del soberbio,
curas al pobre su ceguera.
Cristo Jesús, tú que trajiste
fuego a la entraña de la tierra,
guarda encendida nuestra lámpara
hasta la aurora de tu vuelta.
Ant. 1 Lámpara es tu palabra para mis pasos,
Señor, Aleluya.
SALMO 118, 105-112
Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.
Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.
Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.
Gloria al Padre...
Ant. Lámpara es tu palabra para mis pasos,
Señor, Aleluya.
Ant. 2 Me saciarás de gozo en tu presencia,
Señor. Aleluya.
SALMO 15
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: "Tú eres mi bien".
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.
Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
Gloria al Padre...
Ant. Me saciarás de gozo en tu presencia,
Señor. Aleluya.
Ant. 3 Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
CÁNTICO Ap. 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios
se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre...
Ant. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
PRECES:
S. -Demos gracias al Señor, que ayuda y protege al pueblo escogido como heredad, y, recordando su amor para con nosotros, supliquémosle, diciendo:
Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.
-Señor, que tu Iglesia sea verdaderamente,
una y santa, para que todos nosotros nos
sintamos en comunión con todo el mundo.
-Padre lleno de amor, te pedimos por el papa
N. y por nuestro obispo N. ; protégelos con
tu fuerza y santifícalos con tu gracia.
-Que los enfermos vean en sus dolores una
participación en la pasión de tu Hijo, para
así tengan parte también en su consuelo.
-Mira con piedad a los que no tienen techo
donde cobijarse y haz que encuentren pronto
el hogar que desean.
-Dígnate dar y conservar los frutos de la
tierra, para que a nadie le falte el pan de
cada día.
-Ten, Señor, piedad de todos los difuntos y
ábreles la puerta de tu mansión eterna.
S. -Acoge, Señor, lo que te pedimos y danos lo que más necesitemos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
ACCIÓN DE GRACIAS
MAGNÍFICAT
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las
generaciones, porque el Poderoso ha hecho
obras grandes por mí: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
a favor de Abrahán y su descendencia
por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre
por los siglos de los siglos. Amén.