historia parroquia Ntra. Sra. Asuncion

GOZOS Y SOMBRAS

Queridos hermanos:  

                              Nos pide la Hermandad del Stmo. Cristo de la Vega unas palabras con las que queremos compartir con todos los socuellaminos algunas de nuestras más profundas preocupaciones, especialmente con todos aquellos que por el Bautismo componemos la Comunidad Cristiana y expresamos, vivimos y celebramos nuestra fe.     

   Todos sabéis de la fuerza y la gracia de sabernos familia, Hijos de Dios y por tanto hermanos, en acontecimientos fuertes de nuestra existencia. Sabéis en cuantos momentos de dolor y duelo hemos estado con vosotros. ¿Con cuantos enfermos hemos podido experimentar la impotencia y, al mismo tiempo, el gozo de acompañar en silencio o animar con una palabra o un gesto? Sabéis, también, en cuantos acontecimientos de alegría, en la celebración del bautismo o de parejas ilusionadas al santificar su amor en el sacramento del matrimonio, hemos tenido la suerte de participar de su gozo. ¿Podéis imaginar con cuántas personas nos hemos cruzado y saludado cada día, en cuántos momentos hemos rezado por todo el pueblo, en cuantas ocasiones hemos sufrido y gozado con vuestras carencias y grandezas?     

   De verdad, creemos que nadie puede experimentar la vida, en su totalidad, como la vive un sacerdote. En lo que tiene de dolor y de alegría. Es la misión más hermosa que puede tener un ser humano: mostrar a los hombres el Misterio de Dios y hablar a Dios cada día de los hombres, sus hermanos. Cuantos ratos de oración por todos... nos da pudor a veces hablar de estas cosas, pero debéis conocerlas, no son más que una ligera imitación de lo que vivió Jesús con los que en este mundo le rodearon.     

   Pero al mismo tiempo experimentamos la ingratitud del hombre público, que lleva entre las manos unos servicios y tareas a las que se les exige mucho y se les valora poco, rozando en ocasiones la falta de respeto y educación. ¿A cuántos os escuchamos quejaros de estas cosas; padres, profesores, cargos públicos...?  A casi todos los que hoy tenéis responsabilidades. Algunos hasta nos pedís consejo, pues en el fondo sabéis que vivimos esto con relativa frecuencia. No tenemos más que mirar a Jesucristo, que en su vida pública experimentó la incomprensión y hasta el desprecio de sus paisanos.     

   Pidamos todos al Stmo. Cristo de la Vega que nos ayude a mantener, como Él, bien extendidos los brazos a todos, con la esperanza de que nuestro mundo crezca en una sana, abierta y fraternal convivencia. 

FELICES FIESTAS 

Vuestros Sacerdotes

 

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