
Himno:
Alfarero del hombre, mano trabajadora
que, de los hondos limos iniciales,
convocas a los pájaros a la primera aurora,
al pasto, los primeros animales.
De mañana te busco, hecho de luz concreta,
de espacio puro y tierra amanecida.
De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta
de los sonoros ríos de la vida.
El árbol toma cuerpo, y el agua melodía;
tus manos son recientes en la rosa;
se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada cosa.
No hay brisa, si no alientas, monte, si no estás
dentro,
ni soledad en que no te hagas fuerte.
Todo es presencia y gracia. Vivir es este
encuentro:
Tú, por la luz, el hombre, por la muerte.
¡Que se acabe el pecado! ¡Mira que es desdecirte
dejar tanta hermosura en tanta guerra!
Que el hombre no te obligue, Señor, a arrepentirte
de haberle dado un día las llaves de la tierra.
Amén.
Ant. 1 El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.
SALMO 92
El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder:
así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno.
Levantan los ríos, Señor,
levantan los ríos su voz,
levantan los ríos su fragor;
pero más que la voz de aguas caudalosas,
más potente que el oleaje del mar,
más potente en el cielo es el Señor.
Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.
Gloria al Padre...
Ant. El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.
Ant. 2 Eres alabado, Señor, y ensalzado por los
siglos. Aleluya.
CÁNTICO Dn. 3, 57-88. 56
Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor,
santos y humildes de corazón, bendecid al
Señor.
Ananás, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu
Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Ant. Eres alabado, Señor, y ensalzado por los
siglos. Aleluya.
Ant. 3 Alabe al Señor toda la tierra. Aleluya.
SALMO 148
Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo, todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos.
Alabadlo, sol y luna;
alabadlo, estrellas lucientes.
Alabadlo, espacios celestes
y aguas que cuelgan en el cielo.
Alaben el nombre del Señor,
porque él lo mandó, y existieron.
Les dió consistencia perpetua
y una ley que no pasará.
Alabad al Señor en la tierra,
cetáceos y abismos del mar,
rayos, granizo, nieve y bruma,
viento huracanado
que cumple sus órdenes,
montes y todas las sierras,
árboles frutales y cedros,
fieras y animales domésticos,
reptiles y pájaros que vuelan.
Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños,
alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra;
él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido.
Gloria al Padre...
Ant. 3 Alabe al Señor toda la tierra. Aleluya.
PRECES:
S. -Invoquemos a Dios Padre, que por su Hijo,
envió el Espíritu Santo, para que con su luz
iluminara nuestras almas, y digámosle:
Ilumina, Señor, a tu pueblo.
-Te bendecimos, Señor, a ti que eres nuestra luz,
y te pedimos que este domingo que ahora
comenzamos transcurra todo él consagrado a tu
alabanza.
-Tú que, por la resurrección de tu Hijo, quisiste
iluminar el mundo, haz que tu Iglesia difunda
entre todos los hombres la alegría pascual.
-Tú que, por el Espíritu de la verdad, fortaleciste
a los discípulos de tu Hijo, envía este mismo
Espíritu a tu Iglesia, para que permanezca
siempre fiel a ti.
-Tú que eres luz para todos los hombres,
acuérdate de los que viven aún en las tinieblas y
abre los ojos de su mente para que te
reconozcan a ti, único Dios verdadero.
S. -Recibe, Señor, todo lo que te pedimos con fe.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros
enemigos y de la mano de todos los que
nos odian; realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza y el
juramento que juró a nuestro padre
Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
y arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro
Dios, nos visitará el Sol que nace de lo
alto,
para iluminar a los que viven en tristeza
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.